“Los Conciertos Del Jubileo”, Los Virtuosos de Kiev ayer en concierto. Mons. Fisichella: «La música de Dvořák para hacer resurgir en nosotros la antorcha de la Esperanza

27 noviembre 2023

 

Lleno en el Auditorium della Conciliazione de Roma ayer con ocasión del primero de los ocho conciertos gratuitos del ciclo “Los Conciertos Del Jubileo - Armonías De Esperanza”, en preparación para el Jubileo de 2025, organizado por la primera sección del Dicasterio para la Evangelización. La orquesta ucraniana de Los Virtuosos de Kiev, dirigida por el maestro Dmitry Yablonsky, interpretó los cuatro actos de la IX Sinfonía de Antonín Dvořák, “Sinfonía del Nuevo Mundo”, ante la gran emoción de los presentes.

 

«Con el Jubileo - ha dicho S.E. Mons. Rino Fisichella, saludando al público e introduciendo el concierto - queremos dar una señal tangible de que la Esperanza no es una teoría, sino una certeza que nos acompaña. Tenemos necesidad de Esperanza ahora, hoy, aunque nos habla de futuro. Por este motivo hemos creado una serie de iniciativas culturales para que el Jubileo también hable a la ciudad de Roma». El Pro-prefecto del Dicasterio también ha expresado su agradecimiento al Comisario extraordinario del Gobierno, Roberto Gualtieri, y a su equipo por el acuerdo que ha permitido la realización del evento cultural “El Jubileo es cultura”. Y también ha hecho extensivo el agradecimiento a la dirección del Auditorium, que ha puesto a disposición el teatro.

 

«No podríamos comenzar a hablar de Esperanza sin invitar a una orquesta, como la de Los Virtuosos de Kiev, obligados a abandonar su país a causa de la guerra. Para esta tarde hemos elegido la “Sinfonía del Nuevo Mundo”, para que le hable al corazón de la ciudad. Con Dvořák se intenta hacer resurgir en nosotros, a través de la música, la antorcha de la Esperanza que ilumina nuestro camino y da la certeza de que el mal siempre es derrotado por la belleza y la Paz».

 

«Estáis por ver, y no sólo escuchar, algo impresionante», ha destacado, por su parte, el padre Alessio Geretti, quien ha presentado la figura del compositor bohemio, adentrando al público del Auditorium en el proceso compositivo de la Sinfonía. «Digo “ver” porque de hecho la música surgirá como un sortilegio y abrirá los ojos a una visión del “nuevo mundo”. Dvořák, nacido en un pueblo no lejos de Praga, desembarcó en Nueva York para dirigir el Conservatorio de la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX. Una vez allí, en el “nuevo mundo”, atesoró su pasión por escuchar las tradiciones populares, viajó mucho, conoció las canciones de los negros de Estados Unidos y quedó muy impresionado con ellas. No le gustaba volver a proponer melodías tradicionales, pero quería “convertirse” en uno de ellos, tratando de escribir esa música para que fuera la encarnación de esa estirpe».

 

Pero el compositor checo no se limitaba a “imitar” como hacían sus contemporáneos. «En el canto de los pueblos - ha agregado el padre Alessio - captó el sentido de la vida, el mismo que aquellos pueblos habían captado a su vez. Todo ello fue el material de partida para él, que se sentía un explorador. Mientras estudiaba aquellas canciones de los indios, descubría que ciertos sonidos eran ciertamente diferentes a los del mundo bohemio, pero en el fondo no eran tan lejanos como podría pensarse. Porque, en definitiva, cuando vamos al corazón del hombre en las artes siempre llegamos a algo universal, porque todos nos hemos preguntado las mismas cosas. Así comenzó a escribir una sinfonía “del nuevo mundo”, pero se encontró escribiendo una “del mundo nuevo”. En los días previos a la primera interpretación de la Sinfonía se produjeron algunos lutos importantes en la vida del compositor. En ese momento, Dvořák comprendió que el nuevo mundo no era América, sino aquel en el cual habría podido, y nosotros también podemos, volver a encontrar los ojos de aquellos a quienes había amado en vida».